Poder ciudadano

Tal vez se nos haya olvidado lo que hemos vivido. Tal vez solo contamos con memoria de corto plazo. Tal vez no hubo comunicación de una generación a otra o simplemente el dicho “nadie escarmienta en cabeza ajena”, sea una de las más grandes verdades universales.

El hecho es que hoy vivimos un momento como mexicanos que no hemos sabido valorar. Gozamos de libertades con las que nuestros padres y abuelos ni siquiera se atrevían a pensar. A pesar de la permanencia de los grandes imperios, hoy tenemos muchas más opciones para informarnos, para compartir información, para debatir e incluso para desechar información que pudiéramos considerar innecesaria, pero sobre todo, para expresar nuestra opinión. En otras palabras, hoy tenemos poder.

Lamentablemente, lo que sí hemos heredado son los miedos, las dudas, los resentimientos. Miedo a hacernos responsables de nuestro propio destino, dudamos de nuestras propias capacidades y así esperamos a que llegue ese alguien que nos libere, pero aún vivimos con resentimientos hacia todos aquellos que son diferentes a nosotros en pensamiento, religión, preferencias sexuales y políticas, pero son precisamente esas libertades, si las reconocemos, que nos pueden permitir cambiar para ser quienes merecemos ser como nación.

Nuevamente se acercan tiempos importantes en nuestra historia como país, la gran diferencia es que hoy PODEMOS opinar, hoy nos PODEMOS informar, hoy PODEMOS cuestionar, hoy PODEMOS rechazar ciertas formas de hacer campañas, hoy PODEMOS reconocer propuestas y PODEMOS repudiar la demagogia.

Ese es nuestro poder ciudadano, el que a pesar de contar con limitadas opciones, nos permitirá decir y decidir. Podemos demostrar que somos mejores que la clase política, mejores que los mercadólogos que juegan a las campañas, mejores que los medios que venden sus espacios al candidato que tenga la mejor receta de cocina.

Es la oportunidad de construir nuestros espacios y participar en los ya existentes. Tenemos el poder de elevar el debate a pesar de sus propias estrategias y tiempos.

Nosotros también estamos en campaña. Usemos nuestro poder ciudadano.

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Somos todos.

Después de mucho tener abandonado el blog, por fin hay un ratito para tratar de encontrar palabras de desahogo sobre lo que todos los días, parece ser el tema principal en nuestro país: LA VIOLENCIA.

Es normal ya que uno de los temas con los que iniciamos una conversación de café, entre amigos, en cualquier comida familiar, con un nuevo cliente, con la persona frente a nosotros en la fila, sea el de la violencia, así sin más, como antes preferíamos hablar del clima.

De inmediato contamos experiencias, señalamos actores y de inmediato culpables. De estos últimos nuestros preferidos son el gobierno (pasado, presente y futuro), Calderón, Fox, Salinas, el Congreso,  el gobernador, el ejército, la policía, la corrupción, Estados Unidos, Obama, Bush, “el sistema”, el dólar, Slim, Televisa, TvAzteca, “los medios”, las reformas, la falta de reformas, “la maestra”, los maestros, los delincuentes, los narcos, los adictos, los que penalizan la adicción, los que la quieren despenalizar… en fin, todos… menos nosotros.

Definitivamente es tarea del gobierno definir las políticas, ejecutarlas, administrar recursos, rendir cuentas, en otras palabras, brindar seguridad (en toda la extensión de la palabra y en todo lo que ello comprende) y mejorar nuestra calidad de vida, sin embargo, olvidamos nuestra importancia como sociedad, como ciudadanos, hemos tenido la tendencia, probablemente derivada de nuestra propia historia, a infravalorarnos, a creer que dependemos del gobierno o incluso de nuestro vecino del norte, cuando en realidad, somos una nación que vive gracias a nosotros.

Si, hoy vivimos las consecuencias de haber sido criados por un padre ausente, pero sobreprotector, de uno que nos ha vuelto dependientes de él, pero que no nos brindó las herramientas necesarias para enfrentarnos al futuro, pero es precisamente en este momento en que debemos tomar las riendas de nuestro destino, de asumir las consecuencias de nuestros actos y hacer todo lo que esté en nuestro poder para, por fin, ser una sociedad independiente.

El gobierno no siempre estará ahí, cambia cada 3, 4 o 6 años… pero nosotros si, siempre estaremos aquí.

Nuestra tarea es sencilla. Abramos los ojos, con nuestro actuar diario contribuimos a un mejor o peor futuro, a mayor o menor violencia, a una mejor o peor calidad de vida.

¿Nos hemos preguntado alguna vez qué es lo que podemos hacer?

Y si un día tratamos de hacer cosas sencillas como hablar con nuestros hijos, convivir con los vecinos, saludar y respetar al policía, salir 10 minutos más temprano para no tener siquiera la tentación de tocar el claxon, ceder el paso a los peatones, no tirar basura, rescatar nuestros espacios públicos, no juzgar sin antes comprender, brindar apoyo a quien podamos, respetar nuestro trabajo, nuestra empresa, nuestros empleados, olvidar la discriminación y recordar que somos iguales, que vivimos en el mismo espacio, que todos estamos relacionados.

Parece que son cosas sencillas, que a primera vista no tienen que ver con nuestros problemas actuales… pero, ¿y si ese es el problema de fondo?

Recuperemos nuestra convivencia, creemos comunidad, sainemos nuestra sociedad, reformemos así nuestro pacto.

La solución SOMOS TODOS.

Haciendo cuentas…

Una de las cosas que en este momento más me aterra en el mundo son las mentadas palabras “hacer cuentas”.

El problema no es que sea un idiota sumando, sino que al momento de tratar de efectuar algunas operaciones aritméticas para determinar mi presupuesto para los próximos meses, caigo en profunda depresión y angustia, aunque me salva la ilusión de hacer una nueva vida con la persona que amo.

El pedo de “hacer cuentas” es que invariablemente muestra realidades que muchas de las veces no queremos ver. Por cuanto hace a nuestras comunes y corrientes vidas, entra y sale dinero de nuestras bolsas muchas veces sin ser conscientes de lo que pasó hasta que por más que rascamos en nuestros bolsillos, lo único que sale es una pelusa, una corcholata de cerveza Indio y un pelo del que te preguntas “¿cómo carajo llegó ahí?”.

Podemos hacer cuentas sobre todo y darnos cuenta de las realidades de nuestra vida como individuos, como sociedad y como Estado.

¿Cuanto gastas en papitas al año? ¿Cuando gastas en cigarros al año? ¿Cuanto gastas en “chupe” al año? ¿Cuanto gasta el gobierno para que dejes de fumar y tomar al año? ¿Cuanto gasta el gobierno en la celebración del bicentenario? ¿A cuantos les importa el bicentenario? ¿Cuantos muertos relacionadas con el narcotráfico han habido? ¿Cuantas en el último año? ¿Cuantas este último mes? ¿Cuantos supuestos líderes de han atrapado? ¿Cual es el presupuesto anual para la lucha contra el narcotráfico? ¿Cuanto cuesta el kilo de marihuana? ¿Cuantos kilos vende el narcotráfico al día? ¿Cual es su ganancia anual? ¿Cuanto es su presupuesto anual? ¿Cual es la diferencia entre nuestro presupuesto anual y el suyo?

Como dije, haciendo cuentas nos damos de muchas realidades, ya sea para cambiarlas o seguir viviendo la misma todos los días.

Cruda mediática.

Así como en una gran borrachera donde circulan al por mayor las botellas, los gritos, los abrazos, besos y declaraciones entre sollozos de amistad y amor entre enemigos cotidianos, así exactamente parece la oferta de los medios y la demanda de “información”. Después de ingerir altas cantidades de alcohol, digo, de información y contenidos periodísticos, los medios se han dedicado a vomitar notas, crónicas, opiniones, etc. como si su organismo tratara de desintoxicarse después de “pomo y medio de bacacho blaco”.

¿La consecuencia? Hoy estamos en una resaca donde las crudas morales están a la orden del día, donde nos recriminamos el cómo se tratan noticias como la de Paullete y de Scherer-Zambada como si fueran actos consecuencia del frenesí que causa una borrachera digna de olvidarse.

¿Que si son los contenidos que la sociedad demanda? Pues si en una borrachera solo hay Bacardí Blanco, todos acabamos tomando Bacardí Blanco, ¿o me equivoco?

No se trata del qué (no es el beber, si está bien o no), sino el cómo (el cómo bebemos, si es a cuello de botella u ordenadamente en un vaso).

No se trata de si se debió llevar a cabo la entrevista, se trata de cómo se presenta e ilustra la crónica. No se trata de informar sobre el doloroso caso de Paullete, sino cómo se presenta la nota y con qué respeto hacia la misma víctima.

En el afán de ser los primeros, los únicos, de la exclusiva, comunicadores y periodistas, cual borracho, tratan de tomar el protagonismo de la fiesta a gritos, manotazos y abrazos (estos últimos ya salen hasta en las portadas), sin pensar en las responsabilidades que se tienen frente a una sociedad que más que nunca, necesitan de medios sobrios y valga la “rebusnancia”, responsables.

No es cuestión de ética, sino del entendimiento de los medios, comunicadores, periodistas, líderes de opinión de la importante y fundamental labor que tienen frente a la sociedad, de la influencia que tienen sobre ella y sus estructuras. Nos olvidamos que el pilar más importante en un sistema social es la comunicación.

Espero que esta cruda sirva para que en el futuro, tomemos con mayor responsabilidad para evitar esta cruda mediática, nuestra ya de por si cruda realidad social lo necesita.

Como he dicho, este blog no es más que un montón de ideas desordenadas que de pronto vienen a mi cabeza. Lamento los errores y faltas. Ojalá alguien lo lea y me haga ver mis errores, así como mis aciertos.

Golpes de pecho

Desde el asiento numero 30 del camión Omnibus rumbo a Tampico, trato de digerir todo aquello que ha pasado en últimos días, semanas, incluso meses, tratando de entender un poco sobre los propósitos reales que conducen el actuar de cada gobernante, servidor, funcionario, político, religioso, comunicador, periodista, ciudadano, bloggero, twittero, individuo en particular. Y es que ante el umbral de la Semana Santa y Pascua de estas festividades religiosas, que mas sirven para darle el esternón a la tanga en las playas de Marcelo o esperar a ser el elegido afuera de algún antro de Cuernavaca o Acapulco, debemos hacer un alto (por lo menos agarrarlo de pretexto) y darnos cuenta de hacia donde vamos con nuestros actos.

Vivimos en un México lleno de buenos deseos, de culpas pasadas de una mano a otra, de estrategias fallidas y amoríos politicos de telenovela donde sucede mucho pero no pasa nada. Donde somos capaces de defender lo indefendible o descalificar sin proponer. Donde ciudadanos con espíritu e ideas tratan de empujar a quienes tienen el poder de acción de gobierno mientras estos tratan de manejar su agenda de acuerdo a intereses particulares o de partido.

Los golpes de pecho están de moda, aun más en estas fechas, pero seguimos huecos de acciones y propuestas concretas.

Vemos desfilar instituciones religiosas pidiendo disculpas por actos inhumanos, gobernantes necios en su estrategia pidiendo disculpas por daños colaterales, ciudadanos hartos pero que escapan a su obligación de propuesta y presión sobre sus representatnes pidiendo disculpa “por ser solo ciudadanos”.

Estrategia contra crimen organizado – Mea culpa.
Caso Maciel – Mea culpa.
Parálisis legislativa – Mea culpa.
Reforma del estado congelada – Mea culpa.
Descomposición del tejido social – Mea culpa.
Intolerancia de preferencias sexuales – Mea culpa.
Ciudadanos pasivos y desinteresados -Mea culpa.

El Estado somos todos. Tenemos de dos sopas: nos seguimos crucificando los unos a los otros sin posibilidad de que el país pueda resucitar al tercer día (porque no será así) o tomamos las riendas resucitando en espíritu antes de morir como Estado.

Como he dicho, este blog no es más que un montón de ideas desordenadas que de pronto vienen a mi cabeza. Lamento los errores y faltas. Ojalá alguien lo lea y me haga ver mis errores, así como mis aciertos.

México en el País de las Pesadillas

Quien haya visto ya la nueva película de Tim Burton, se habrá dado cuenta que en realidad no se trata de una nueva versión de las películas ya antes realizadas, ni del libro de Charles Lutwidge Dodgson (o Lewis Carroll). En realidad Tim Burton crea una especie de secuela, donde Alicia vuelve a ese mundo subterraneo justo cuando se ve obligada a enfrentar cambios drásticos en su vida.

Al volver a ese mundo, debe recordar su identidad y así ayudar a salvar ese País de las Maravillas, que ha seguido gobernado por la dictatorial Reina de Corazones, sometiendo y abusando de todos sus ciudadanos, impidiendo que la verdadera reina, la Reina Blanca, tome el poder y regrese a todos su libertad.

Hoy México se encuentra en un momento en que tratamos de recuperar nuestra identidad (todo este rollo del bicentenario que ni bicentenario es) y nos enfrentamos a cambios necesarios y obligatorios para que el Estado subsista.

Estamos ya en un mundo subterráneo y sin saber quienes somos nos topamos con conejos, gatos mágicos, sombrereros locos, liebres imbéciles, orugas fumadoras y Reinas de Corazones que tienen la imperiosa necesidad de mantener el poder y cortar la cabeza de quien se atreva a robar sus tartas.

Para que Alicia pudiera convertirse en la heroína que el País de las Maravillas necesitaba, debió recordar su identidad, sus sueños de pequeña, tomar decisiones y por fin decidir enfrentarse al monstruo que le permitía a la idiota Reina de Corazones mantener el poder. Nosotros como Estado estamos en un momento donde realizar las reformas políticas necesarias es la única salvación para que podamos cambiar este País de las Pesadillas.

Mientras tomamos la decisión, vemos en el Canal del Congreso dimes y diretes propias de una fiesta de te del Sombrerero Loco, donde todos pueden romper los platos eternamente y festejar el hoy no cumpleaños de los 500 diputados todos los días.

Es necesario que Alicia (nosotros) recordemos nuestro rol protagónico en la historia, que pongamos un alto a esa fiesta y exijamos las reformas que nos ayudarán a derrotar a las Reinas de Corazones. Debemos seguir adelante e interesarnos por el diálogo y el debate. Seguramente en el camino habrá gatos mágicos que tratarán de desviarnos, pero debemos seguir al conejo blanco ya que el tiempo se nos acaba.

Por la mañana tuve la fortuna de asistir al IMER para escuchar respuestas por parte de Gómez Mont con respecto a las iniciativas del Gobierno Federal encaminadas a la Reforma Política. Pude ver que cada vez somos más los interesados por estar enterados, por participar, pero también que hay carencias, que falta información y comunicación por parte de quienes nos gobiernan. También pude ver que mucho se habla de las propuestas del Ejecutivo y de los Partidos, pero poco de las propuestas ciudadanas. Se deja el tema de los Derechos Humanos como una consecuencia de lo que se propone, cuando debe ser la base de la Reforma.

Pude ver a un Secretario de Gobernación sensato, abierto al diálogo, en disposición de diálogo, pero que carece de apoyo institucional, de impulso por parte del mismo gobierno, de verdadera oposición y enfrentamiento de ideas, sin eco en el Congreso.

Necesitamos que las ideas se escuchen, que tengamos representatividad política de una verdadera derecha y de una verdadera izquierda, que los debates parlamentarios vayan más allá de las descalificaciones y los “retos al polígrafo”. Necesitamos sacar a México del País de las Pesadillas.

Como he dicho, este blog no es más que un montón de ideas desordenadas que de pronto vienen a mi cabeza. Lamento los errores y faltas. Ojalá alguien lo lea y me haga ver mis errores, así como mis aciertos.

El paciente se muere y los médicos recetando aspirinas…

El día de hoy, apenas hoy, leí el post del día de ayer de Mario Campos en El Universal. Éste post llevaba como título “Nueva víctima de la mafia: 13 años”, aquí la liga http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle10015.html

He decidido pegar aquí parte del comentario que hice en este blogsucho mío… no por flojera a escribir algo nuevo, sino porque creo que podemos retomar algunas cosas para luego seguirla regando:

“Estamos ya demasiado acostumbrados a responder con acciones y propuestas de forma inmediata, sin estudiar el caso concreto, sin analizar las circunstancias sociales que pueden haber ocasionado determinados hechos o fenómenos. Una respuesta como la de Andrés Garnier pone en evidencia su falta de análisis, su impericia en los verdaderos asuntos de gobierno, su ignorancia en lo jurídico y desconocimiento de lo social.

El hecho de que una niña de 13 años esté integrada a las filas del narcotráfico, indica una GRAVE decadencia de algún sector social en ese y probablemente en varios estados de la República. Nada nos garantiza que sea un fenómeno aislado, nada nos garantiza que no esté pasando lo mismo en todo el país. El narcotráfico en este aspecto parece tener un conocimiento mucho más profundo sobre las necesidades y circunstancias sociales, cosa que debe preocuparnos… y mucho, porque desde ahí se está perdiendo la más importante de las batallas en esta guerra.

Tanto se habla del tejido social que lo único que se provoca es la coloquialización del término. Definitivamente la sociedad padece de enfermedades tan serias que podrían ser de muerte… Y AQUÍ LOS DOCTORES NOS MANDAN DE VUELTA A CASA CON UNA CAJITA DE ASPIRINAS.”

Las respuestas a los padecimientos sociales que vivimos no pueden ser sacadas de pronto como si estuviéramos jugando “BASTA” (juego muy común entre niñas de secundaria), el narcotráfico no se va a acabar porque un día mandemos al ejército a la calle o ahora si nos pongamos a construir escuelas y hospitales, la homofobia no se va a acabar porque un día simplemente se decida reformar un código, los problemas de tráfico y contaminación no se van a acabar porque un día invitemos a todos a andar en bicicleta en algunas colonias, la imbecilidad en el senado no se va a terminar son campañas publicitarias más imbéciles todavía, no se va a “acabar una transición política” haciendo alianzas sin sentido entre partidos políticos sin tener un proyecto de gobierno en común provocando melodramas como el de Gómez Mont…

Es NECESARIO como ciudadanos comprender que de la noche a la mañana no se acaban nuestros problemas, es aún más NECESARIO que nuestros gobernantes, nuestros políticos, nuestras fuerzas de seguridad, nuestros representantes, nuestros servidores y funcionarios públicos entiendan que se requiere de una estrategia, de un estudio suficiente y de una comprensión real del Estado.

La semana pasada, por ejemplo, Calderón habló muy bien de las causas que habían llevado a la evolución de la delincuencia organizada hasta donde se encuentra hoy (aunque exime al gobierno de culpa). Si se saben las causas y los factores que lo propiciaron, sería bueno saber que se realizan los estudios inteligentes para obtener las políticas que ataquen esas causas y factores de raíz. Veamos como le va hoy en Juárez.

Como he dicho, este blog no es más que un montón de ideas desordenadas que de pronto vienen a mi cabeza. Lamento los errores y faltas. Ojalá alguien lo lea y me haga ver mis errores, así como mis aciertos.

De Medios a Medios.

Cuando tenía 8 años tuve un perrito, una cosa histérica, de esas razas que para todo ladraba y mordía hasta a los que le dábamos de tragar. Se llamaba Tutsi.

En aquella época, para un niño de esa edad una de las cosas más importantes era tener un perro, pero como el desgraciado estaba loco y a la primera oportunidad que encontraba nos mordía, se tenía que quedar encerrado y solo lo sacábamos al jardín cada que veíamos por el cristal que estaba a punto de tener un problema serio de sobrelleno de tripas.

En el momento que salía de la casa al jardín el pedo ya no era controlarlo para que no nos mordiera, sino para volverlo a meter en la casa. El pinche Tutsi se volvía loco, corría a todo lo que daba hasta casi sufrir un infarto, sin correa y fuera del encierro en el que lo teníamos el canino no sabía comportarse, empezaba a orinar y cagar en todos lados, se tragaba el pasto como si nunca de le diera de comer y volverlo a meter era más difícil que enseñarle etiqueta básica a Niurka.

Así… así merito eran los medios en México. Estaban encerrados para no morderle la mano a su amo, se les daba de comer lo indispensable y se evitaba que fueran libres… hasta que la tripa estuvo a punto de explotar.

Igual que Tutsi, las televisoras, radiodifusoras, medios impresos, periodistas y hasta comadres chismosas como Chapoy, empezaron a hacer un cagadero por todo el jardín tal que empezó a ser difícil caminar sin salir embarrado. ¿A ver ahora cómo le vas a enseñar a los medios y cómo los vas a volver a meter en la casa? ¿Cómo les vas a enseñar a ser libres sin orinarse en todos lados marcando territorio sin que en el proceso te quiten un par de dedos de una mordida?

La tarea sería más fácil si fuéramos un pueblo un poquito más educado. El problema es que… Así… así merito también somos nosotros los ciudadanos, antes no podíamos expresarnos sin que al día siguiente amaneciéramos en algún rincón del Ajusco. Hoy tenemos herramientas que usamos como medios para comunicarnos, las usamos sin reparo, yo en este momento lo estoy haciendo, hablamos sin responsabilizarnos de las sandeces que decimos y en este momento… también pretendemos orinar y marcar nuestro territorio por árbol y pierna que se nos cruce en el camino. El problema aquí es que estamos en el mismo jardín que los demás medios.

No existe tal complot de los medios en contra de Twitter y las demás redes sociales, es lógica una reacción así después que por fin han logrado monopolizar la información y la opinión. También es normal nuestra reacción de escupir cuanta tontería nos venga en mente y opinar de cosas que ni sabemos después de que antes no teníamos ni las herramientas ni la posibilidad de facto para hacerlo.

Más nos vale entender que hoy por hoy la información y la opinión no solo se ofrecen y el receptor debe tomarla sin opción alguna. Hoy los ciudadanos no solo demandan información y opiniones, sino que también la generan, debaten y reaccionan, cada uno de ellos de forma distinta.

Más nos vale entender que los medios masivos de comunicación tienen a su cargo una función social primordial en el Estado.

Hoy somos interlocutores en un constante diálogo. Formamos comunidades y nos comunicamos usando códigos propios, así como creando nuevos.

Nuestra propia y natural necesidad de comunicación nos ha traído a este punto, punto del que hablaba J.D. Bernal en 1939:

“El mundo socializado, integrado, científico está acercándose; pero sería absurdo suponer que ya casi ha llegado o llegará sin que ocurran gravísimas luchas y confusiones. Debemos comprender que estamos en medio de uno de los principales periodos de transición de la historia humana”

Hemos iniciado esta relación entre iguales, DE MEDIOS A MEDIOS, una relación en la que si logramos aprender el uno del otro, lograremos formar una verdadera fuerza real que accione a nuestros gobiernos para que toma las decisiones correctas e inmediatas en favor de la sociedad. ¿El siguiente paso? Creo yo que es tiempo de regularnos y autolimitarnos con la única intención de cuidar esta nueva relación, de cuidar uno de nuestros derechos más sagrados, el de expresión.

Bueno… yo me paso a retirar… el chisme de Gómez Mont está bueno en Twitter…

Como he dicho, este blog no es más que un montón de ideas desordenadas que de pronto vienen a mi cabeza. Lamento los errores y faltas. Ojalá alguien lo lea y me haga ver mis errores, así como mis aciertos.

Parálisis de Estado

Molesto, enojado, por qué diablos no, encabronado. Jamás prometí en en este blog evitaría las “palabrotas”, así que estoy que me lleva la chingada ante tanta injusticia, pasividad, ignorancia, violencia, estupidez y arrogancia.

Hablo de una parálisis de Estado, no parálisis de nación, ni de país, es de “Estado”.

Dos elementos elementos que forman al Estado (población y gobierno) están paralizados.

Población y gobierno están inmersos en la injusticia, en el no reconocimiento de derechos, en la indebida o inexacta limitación de los mismos, en una terrible y mal lograda administración de justicia, en el simple hecho de que llegan al poder quienes no tienen las aptitudes para llevar a cabo sus tareas en gobierno.

Población y gobierno que se encuentran en una pasividad casi absoluta, esperando que el otro proponga, que el otro disponga, que el otro actúe, deslindándonos todos de responsabilidades, señalando, acusando, pero no actuando.

Población y gobierno ignorantes de nuestras obligaciones, de nuestras responsabilidades, de nuestros derechos, de nuestras raíces, de las consecuencias de nuestros actos y de nuestras omisiones.

Población y gobierno violentos, en nuestro lenguaje, en nuestros actos, en nuestras alianzas, en nuestras negociaciones, en la calle, en las escuelas, en las fiestas, en los bares, en las casas, en las familias, entre propios, entre extraños, entre población y gobierno, en el mismo gobierno, entre gobierno y narco, entre narco y población, entre el mismo narco, entre heterosexuales y homosexuales, entre heterosexuales, entre homosexuales, en el Facebook, en el Twitter, en la televisión, el periódico y el radio.

Estupidez en la Población y en el gobierno, simple y llana.

Arrogancia en la población, arrogancia en el gobierno. Arrogancia porque pensamos que eso no nos va a pasar, que es ajeno, que no nos afecta, que solo beneficia o perjudica a todos.

Hoy vivimos con una muy disminuida capacidad de asombro. Nos hemos acostumbrado a vivir en la crisis y en la violencia. Nos consolamos pensando que hay otros que “la pasan peor”, que “por lo menos tenemos un techo y comida”.

Es tiempo de hacer todos nuestra tarea, de involucrarnos, de darnos cuenta que vamos en caída libre y si no abrimos el paracaídas acabaremos siento una mancha en el piso.

Cada uno de nosotros, desde donde estamos podemos TERMINAR CON ÉSTA PARÁLISIS, desde casa, desde nuestro trabajo, desde twitter, desde facebook, desde la curul, desde los escaños, desde la silla, desde la cámara, desde el micrófono, todos podemos hacer algo y el mejor inicio, el primer paso es ABRIR LOS OJOS.

Como he dicho, este blog no es más que un montón de ideas desordenadas que de pronto vienen a mi cabeza. Lamento los errores y faltas. Ojalá alguien lo lea y me haga ver mis errores, así como mis aciertos.

Desde nuestra trinchera ciudadana

La falta de compromiso, el desinterés a veces descarado de nuestras autoridades y la apatía ciudadana nos llevan poco a poco a sufrir fenómenos sociales que bien podrían parecer sacados de algún chiste de humor negro, donde lo inverosímil cobra vida y se vuelve la verdad de un país.

Mientras algunas sociedades evolucionan (Chile uno de los mejores ejemplos), nosotros decidimos retroceder buscando respuestas en viejas prácticas y políticas atemporales.

Una de las principales necesidades, la de una una urgente regulación de los medios de comunicación, se vuelve cada vez más evidente después del abuso que hemos visto tan repetidamente de imágenes inapropiadas (el caso de la imagen de Beltral Leyva, situación en Haití o Cabañas baleado) u opiniones irresponsables, incluso, información que no sigue el principio básico de veracidad.

Frente a esto, un sector de la ciudadanía ha tomado como trinchera a algunas redes sociales como Twitter, Facebook o nuestros blogs, para tratar de hacer valer sus opiniones frente a diversos temas, de hacer patente su molestia con las acciones de la autoridad, que en representación de un gobierno, un poder o un partido, parecen tomar en la mayoría de las veces decisiones equivocadas. Evidentemente nos hace falta madurez, nos hace falta ejercitar un verdadero sentido crítico como sociedad, como ciudadanos en lo particular, sin embargo, debemos seguir luchando utilizando estas nuevas herramientas, invitando a que se sumen cada vez mas voces, desmotivando así la apatía de la que hablaba al inicio de este post, demostrando que no somos la misma sociedad que se mantiene estática frente a toda acción, sino que somos capaces, que contamos con los argumentos y propuestas que no solo nos haga ser tomados en cuenta, sino que obligue a nuestros representantes a actuar responsablemente al sentirse vigilados y exigidos.

Como he dicho, este blog no es más que un montón de ideas desordenadas que de pronto vienen a mi cabeza. Lamento los errores y faltas. Ojalá alguien lo lea y me haga ver mis errores, así como mis aciertos.

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